domingo, 1 de mayo de 2011

Parecía que la vida estaba encaprichada por llevarla por mal camino, por hacerla suprimir cualquier ápice de felicidad para ahogarla en un mar negro de soledad, de sentimientos vacíos, que solo ocupaban un lugar inerte en su corazón. No era capaz de sonreír sin pensar en que pronto la alegría se esfumaría de su frágil cuerpo. Nunca estaba tranquila esperando el siguiente episodio de su vida. ¿Qué pasaría con ella? ¿Quién repararía sus sueños rotos al despertar? Nadie nunca le podía contestar y tantas inquietudes la hacían quebrantar sus esperanzas. ¿Cómo la veía el mundo ahora? ¿Cómo caminaba hacia la vida si esta se alejaba con cada paso? Mucho lo intentaba, el tiempo volaba y ella seguía en el mismo lugar. Todo sucedía a su alrededor y ella sólo esperaba que sus alas volvieran a volar.